lunes, 25 de enero de 2016

Milagros

Cuando miramos la palabra del Señor, especialmente los milagros que hizo nuestro Señor Jesucristo, vemos que especialmente los milagros de multiplicación siempre fueron hechos para más de una persona. Cuando Pedro prestó a Cristo su barca, –por ejemplo– y lanza luego la red, después de no haber pescado nada en toda la noche, recibió bendición a tal grado que la red se rompía y tuvo que llamar otras barcas que estaban a su alrededor, por lo que los otros recibieron también bendición por causa de aquella multiplicación.
Cuando nuestro Señor Jesucristo fue tentado, la primera tentación fue: Cambia las piedras en pan. Curiosamente, el primer milagro registrado de Jesús fue cambiar el agua en vino. Entonces, ¿por qué no cambiar piedras en pan? Ciertamente, Jesús podía hacerlo, pero no lo haría por la mera tentación de satisfacer una necesidad personal. De haberlo hecho, el único que comía era él, y el que ganaba era el enemigo.
Cada vez que se multiplicaba algo, cada vez que había abundancia, cada vez que se hacía algo de multiplicación, eran miles los que recibían abundancia.
El niñito de los cinco panes y dos peces salió con doce canastas llenas de regreso a su casa. Por eso, tú tienes que entender que, cuando Dios te quiere bendecir, cuando Dios te quiere prosperar, va por encima de una ambición egoísta que tú puedas tener. Cada vez que Dios te quiere prosperar es porque quiere llenar la barca vacía de otro. Cuando cambió el agua en vino, fue para que toda una fiesta continuara, para que más gente disfrutara.
Cada vez que Dios trae multiplicación a tu vida, lo que está esperando es que esa multiplicación sea tan poderosa y tan grande que vaya más allá de cubrir tus deseos y necesidades; es el deseo de Dios que otros sean bendecidos por lo que él está haciendo en tu vida. Es por esto que es importante que seamos parte de un grupo, parte de una iglesia. No meramente para recibir bendición, sino para ser bendición en la vida de otros.
Lamentablemente, muchos viven aislados. Su mentalidad es de que no quieren tener más problemas con la gente, más dificultades, no quieren vivir los roces que se viven en una comunidad. Entonces, se separan cada vez más del grupo, sin darse cuenta que el primer problema en la tierra comenzó cuando Adán no estaba cerca de Eva.
Cuando una persona se aísla, es más propensa a ceder a la tentación, y comienza a tomar decisiones no basadas en las instrucciones que Dios le ha dado, sino basadas en los pensamientos que comienzan a ser sembrados en su vida. Por eso, tenemos que evitar que llegue a nuestra vida la separación.
En la Biblia, vemos, además, la pelea entre Caín y Abel. Aquella era una pelea de cómo adorar a Dios. Abel adoraba a Dios de una manera, y Caín adoraba a Dios de otra; y cada uno tuvo resultados diferentes. Entonces, viene la separación cuando Caín mata a Abel, condenándose a una vida errante de vagabundo, andando como un loco y sin pertenecer a ningún lugar. Por esto, debes cancelar en tu vida todo pensamiento de aislarte, de esconderte, de separarte. Entiende que la separación ha sido siempre el plan del enemigo porque, en el momento en que te tiene solo, apartado, se pierde la protección, el cuidado, y la posición correcta para recibir lo que Dios tiene para ti.
Por eso, en tu vida hay un ataque constante para llevarte fuera de la iglesia, fuera del grupo correcto; por eso hay disensiones, peleas, chismes. Entonces, hay quienes dicen que no creen en la iglesia, porque no creen en ninguna institución; pero es que este mundo se mueve a través de instituciones y organizaciones. La diferencia es que tenemos la oportunidad de escoger pertenecer a una institución que es un organismo vivo y poderoso, respaldado por el poder de Dios, pero que está lleno de gente y, cuando hay gente, hay situaciones, hay dificultades, roces, pero está respaldado por el poder del Espíritu Santo para trascender más allá que tener simplemente un lugar donde satisfacer tus necesidades, sino también poder tocar y cambiar la vida de otras personas.
Por supuesto, los pensamientos que llegan a nuestra vida es que no queremos ser heridos una vez más. Mucha gente fue alguna vez a alguna iglesia, pero fueron heridos. Esta ha sido una de las más grandes estrategias del enemigo porque, si es capaz de moldear la mente de una persona por los errores de gente dentro de las instituciones, entonces, les hace correr de un lugar al que deberían correr, les hace huir de un lugar al que deberían correr.
La iglesia te da la posibilidad no tan solo de una vida eterna segura con Dios, sino una vida presente llena de satisfacción, victoria, alegría, bendición. El problema es que la gente está molesta con la institución. Si tú has sido herido por algún líder, entiende que ese no era el propósito y la voluntad de Dios. Pídele a Dios que sane tu corazón, que libere tu vida, y que te puedas mover a alcanzar la libertad que tú necesitas. Pero entiende que es en la iglesia donde hay un milagro de multiplicación para aquellos que pertenecen. 

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