lunes, 22 de octubre de 2018

Dios abré

Un cierto hombre de negocios muy prominente de Nueva York, perdió una gran parte de su caudal en la bolsa y decidió irse al estado de California a empezar un pequeño negocio con lo poco de capital que le quedaba. Compró algunas hectáreas de terreno y después de muchos trabajos logró ponerlo en condiciones para sembrarlo. Para poder irrigarlo tuvo que hacer un canal en la construcción del cual se le fue todo su dinero. Uno de tantos días, vino una tempestad que le inundó todo el terreno y desbarató completamente el canal que estaba en construcción.
Todos lamentaban la pérdida total de aquel hombre y él también. Por un momento de desesperó; pero, ¿cuál no sería su sorpresa cuando el agua bajó y notó que había abierto un hoyo profundo, encontrando una riquísima veta de oro completamente descubierta? Así pues, lo que todos habían considerado como una calamidad se había vuelto en salvación. ALELUYA!
Con esta ilustración quiero dar inicio a mi sermón con el firme propósito de revelar a través de las escrituras, que el propósito de Dios se cumplirá en ti, para lo cual él te ha diseñado.
El Señor cumplirá su propósito en mí; eterna, oh Señor, es tu misericordia; no abandones las obras de tus manos.(Salmos 138:8).
Me propongo animarlos a volver a comenzar, si creen que no pueden lograr sus objetivos, sus propósitos, si creen que no pueden lidiar con sus matrimonios, si creen que las deudas los atormentan, si creen que han fracasado, que no hay salida, vuelvan a empezar, no se den por vencidos!
En este sermón lo dividiré en tres principios esenciales, que creo los llevaran a levantarse de la pesadilla en las que muchos han vivido, a través de los años. Soy de los que creen que es posible, que se pueden construir sueños, uno a la vez, sin detenerse sin mirar al pasado.
1. Principio: procesados para volver a empezar.
2. Principio: la ayuda viene de arriba.
3. Principio: la puerta se abre.
1. Procesados para volver a empezar.
Las escrituras dan luz de los diversos procesos que pasaron los hombres de Dios y aunque fallaron, aunque cayeron, aunque dudaron, nunca se rindieron.
En los estudios bíblicos basados en el libro de Jueces encontramos la historia de Gedeón, quien fue escogido por el Señor para librar a su pueblo de los madianitas, que los extorsionaban, y los despojaban de sus alimentos. (Jueces 6:2-5). Los madianitas oprimieron a Israel, y para librarse de ellos, los israelitas se hicieron escondites en las cuevas de las montañas, en las cavernas y en los lugares escarpados. 3 Cada vez que Israel sembraba, venían los madianitas, los amalecitas y los Orientales, y los invadían. 4 Acampaban frente a ellos y destruían los productos del suelo hasta los confines de Gaza. No dejaban víveres, ovejas, bueyes ni asnos en Israel, 5 porque subían con su ganado y sus tiendas de campaña, y eran numerosos como langostas. Tanto ellos como sus camellos eran incontables, y entraban en el país para devastarlo. 6 Israel quedó muy debilitado a causa de Madián, y los israelitas clamaron al Señor.
Tremenda tarea para un hombre común, sin ninguna experiencia, ni nada por el estilo, CON UN EJÉRCITO PEQUEÑO.. Se enfrentaría a un ejército atroz y sin misericordia, además de numeroso
inmediato lo embarga la duda, al igual que la gran mayoría de los hombres de Dios de esa época y pasadas. Y se le ocurre la idea de probar con algunas señales, si en verdad era Dios que le hablaba. similar a mucho de nosotros los creyentes en Cristo que viendo la realidad, la misericordia de a Dios nuestro favor, dudamos y nos convertimos en personas de doble ánimo. Lo que da pie a nuestra pérdida de esperanza, en el que dijo que iba a abrir puertas a nuestro favor, y créanme que en medio de cualquier circunstancia él las abrirá. Números 22:19.
Los estudios bíblicos y predicas cristianas no enseñan que Gedeón no se rindió, las señales fueron contestadas, y eso dio paso a su gran victoria con solo 300 hombres. ¡Aleluya!. Dios abrió las puertas y el enemigo por medio de ese pueblo hostil, no pudo cerrarlas. Lo que significa que habrá personas que te querrán detener, que te pondrán escollos de envidia, para que tropieces y te quedes en el suelo, pero se equivocan, no hay puertas que Cristo abra que alguien las cierre. Escúchame bien no las hay, no las ha habido, ni la habrá.
En los estudios bíblicos y de las predicas cristianas aprendemos que en una ocasión el profeta Elías estaba pasando por un proceso de persecución por parte de Jezabel y Acab, el propósito de ellos era matar a los profetas de Dios, e imponer el orden idolátrico en esa nación. 1 Reyes 18:13 ¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que escondí a cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua?
Pero Elías tenía autoridad de arriba, y desafió a los baales que imperaban en ese reino, y fueron derrotados los 450. Dando por sentado que la autoridad que posee un hombre de Dios es superior a la del hombre común. Elías oró para que no lloviera y no llovió, oro para que volviera la lluvia y llovió de nuevo. Por la palabra de su boca, era un hombre que tenía la autoridad, de abrir las puertas que Dios había abierto a su favor y lo hizo, y ni Jezabel, ni Acab, ni ningún dios baal, pudieron cerrarlas, ¡santo!
Los estudios bíblicos y predicas cristianas nos enseñan que Moisés pensó en un momento que todo estaba perdido al ser desterrado al desierto, que iba a morir, que no iba a ser capaz de libertar al pueblo que Dios le había encomendado libertar, sufrió dificultades, hambre sed, calor incesante, todo estaba perdido, no había esperanza, estaba derrotado. Pero Dios le dio fuerza donde no había, lo levantó volvió en sí y se convirtió en el líder absoluto de Israel, hasta hoy. Las puertas se abrieron y ninguna dificultad, ningún Faraón ni ningún desierto, pudo cerrarla.
José preguntó: ¿Por qué estoy pasando por la cisterna? Y Dios le dijo: Porque vas rumbo al palacio y vas a ser primer ministro en Egipto. La vida es una escuela y todos los contratiempos que sufrimos son las clases que tomamos. Ellos (los profetas bíblicos) no se quedaron en su desierto, ellos no se sentaron a esperar a ver, que pasaba, ellos provocaron que algo pasara, cayeron, fueron perseguidos por la causa, pero se levantaron de las cenizas y volvieron a empezar.
2. La ayuda viene de arriba.
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús
Este texto nos revela por medio del espíritu que las cosas que necesitamos están arriba, en el trono de la gracia, osea lo que podamos imaginar que sea de provecho para nosotros viene de arriba, del padre de las luces en el cual no hay cambios ni sombra de variación.(Santiago 1:17). Si él prometió ayudarnos lo hará, si él prometió bendecirnos lo hará, si él prometió estar con nosotros todos los días lo hará, si él prometió abrirnos las puertas para entrar, él lo hará. No habrá nadie en la tierra ni en los cielos ni debajo de la tierra que lo impida. Así que no os preocupéis por lo que ha de comer o vestir el padre sabe de que tenéis necesidad, así que tengan paz, ¡no se desanimen! ¡Avancen por mas! Su ayuda viene en camino. La viuda tenía una gran dificultad, lo había perdido todo y estaba a punto de perder lo que le quedaba, su único hijo, de repente vino un profeta enviado de arriba (Eliseo) con una orden especial, encárgate de las necesidades económicas de esa viuda, págale sus deudas, dale refrigerio, y ella tendrá paz.
(1 Reyes 4:7) Cuando ella le contó al hombre de Dios lo que había sucedido, él le dijo: «Ahora vende el aceite de oliva y paga tus deudas; tú y tus hijos pueden vivir de lo que sobre». ese Dios que suplió a la viuda también lo hará por ti, ese Dios que trajo paz a esa vida lo hará por ti, tus deudas serán pagadas, tus problemas tendrán solución, así que no temas ni desmayes el Dios que bendijo ayer lo hará hoy, el que ayudó ayer lo hará hoy también, ¡su ayuda viene en camino!
3. La puerta se abre.
Juan 10:9 – Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Tremenda palabra del maestro! Utilizando un simbolismo excepcional, la puerta. Abierta, de par en par, para todo el que quiera ser feliz. Para los que quieran descansar en su presencia, para los que no tengan esperanza, para los que están abatidos por el diablo. Jesús es la puerta exacta, el es el ebanista que la construye, para que entremos y hallemos paz, en medio de la tormenta del problema, de la dificultades, El es la puerta es por esa puerta y no otra la que debemos entrar, aprovechar que está abierta para todo el que cree, para los enlutados, para los afligidos, para lo presos, para los muertos que quieran cobrar vida, el que entra por otra puerta es ladrón y salteador, no crea tal que hallará salvación si lo hace, no crea que vivirá, no crea que será feliz, no crea que tendrá paz. Por ahí solo hallará destrucción repentina, en el momento que menos lo espere, así que les exhorto, a que lo hagan por Cristo en ninguno otro hay salvación porque no hay otro nombre(otra puerta), dado a los hombres en que podamos ser salvos.
Las puertas están abiertas pronto habrá una boda y todos están convidados, no se permite entrar por la parte trasera, hay un abismo en ella que lleva a otro lugar que no es la boda (el que lee entienda). Así que sean astutos como la serpiente y mansos como paloma, entren, entren! la puerta está abierta entren antes que sea tarde y no puedan comprar aceite, no permitan que venga el esposo y no encuentre a nadie listo para casarse, el tiempo apremia, ya no más dificultades ya no más excusas, ya no más dolor, ya no mas despereza, quiten el ropaje viejo y desaliñado de su vida y vístanse de novia ataviada, ya el novio abrió las puertas, que esperan? entren porque si se quedan lamentaran haberlo hecho.
Un final desastroso les espera si no pueden entrar a la boda, será el lloro y el crujir de dientes, lamentos, destrucción y muerte eterna, yo ustedes y me apercibo, me preparo, ciño mis lomos y vuelvo a empezar. Con mas bríos, con mas fe, con un motivo para triunfar, con un plan para entrar a la puerta, con nuevos motivos para sonreír, el futuro será mejor, creo que este es el tiempo aprovéchalo.
Conclusión:
Sé que los días son malos. Sé que hay una puerta abierta a tu favor, tengo a alguien que me amó primero, y me ha prometido que no me dejara ni me desamparara, y bajo esa premisa viviré, y triunfare. Nadie me podrá hacer frente, en todos mis días. Así como Dios estuvo con Pablo, así estará contigo. Así como estuvo con Moisés, estará contigo te esforzara y actuarás.
¡Es tu tiempo! ¡Está abierta la puerta!


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