jueves, 25 de septiembre de 2014

Talentos

En Isaías 43:19, Dios dice: He aquí yo hago cosa nueva, ¿no la conoceréis? En contexto, una mejor frase para esa pregunta sería: ¿No lo puedes percibir?
Para entender mejor lo que se quiere decir con percepción, veamos un ejemplo. Si tuviéramos un vaso y vertiéramos agua en él hasta la mitad, la percepción natural nos llevaría a ver el vaso medio lleno. La realidad no es que esté medio vacío ni medio lleno, la realidad es que está a la mitad. La percepción no cambia la realidad, lo que cambia es cómo tú te sientes. Si te sintieras deprimido, podrías ver el vaso medio vacío y enfocarte en lo que le falta, en lo que no tiene. O podrías ver el vaso medio vacío, y apasionarte por llenarlo. Es cuestión de percepción.
Hay varias realidades. Si el vaso es de 16 onzas, lo que aguanta son 16 onzas. Por más que ayunes, diezmes y ofrendes, seguirán siendo 16 onzas; y si está a la mitad, está a la mitad. Entonces, vamos a la iglesia a orar, y lo que queremos es que se nos esconda el vaso, porque ojos que no ven, corazón que no siente. El problema es que, cuando salimos de la iglesia, la realidad es la misma: El vaso está a la mitad.
Quizás estás viendo el vaso medio lleno, diciendo: No estoy tan mal. Pero esa percepción tampoco te ha hecho llenar tu vaso porque, mientras lo ves medio lleno, sientes que estás bien, que hay matrimonios peores; pero el que haya otros peores no quita la realidad de que el tuyo aguanta 16 onzas y tiene solo 8. Esa es la realidad del asunto. Tu percepción no cambia la realidad, no cambia los hechos.
Entonces, ¿cuál es la mejor manera de ver las cosas?
Pues, en este caso, el vaso está a la mitad. Y, ¿qué de malo hay con que esté a la mitad? Mientras estés esperando que llegue alguien a cambiar la realidad, se van a tomar las 8 onzas que tienes y te vas a quedar con el vaso completamente vacío.
Puedes jugar con tu percepción, ajustándola para sentirte mejor, pero esto no cambia tu realidad, no cambia tu bolsillo, no cambia tu matrimonio. El hecho de que solo veas lo bueno de tu cónyuge no lo hace mejor cónyuge, te hace a ti una persona ciega. Y el problema es que pretendes que otros se cieguen contigo.
El ver lo bueno únicamente, no cambia la realidad. La realidad es que el potencial son 16 onzas, y lo que hay son 8. Por más positivo que lo veas, si no haces algo para cambiar eso, siempre estarás a la mitad de tu potencial.
Por lo general, pensamos: Un día yo tuve 16 onzas. ¡Recuerdo esos días! Recuerdo las ideas que tenía, las cosas que hacía; pero, para mi edad, no estoy tan mal. Pero es necesario que veamos la realidad.
La realidad es que tú no fuiste hecho para vivir a la mitad de tu potencial, de la misma manera que el que creó el vaso, no lo hizo para que aguante la mitad, sino para que aguantara 16 onzas. La realidad es que el Creador se sentiría frustrado, si tú vives a la mitad de tu potencial, sabiendo él que tú puedes vivir a la plenitud del máximo potencial para el cual él te creó. Tu Creador no va a aceptar que tú te pienses “positivamente” por debajo de lo que él quiere que tú seas.
El Dios Todopoderoso no te va a premiar por haber sido positivo toda tu vida. No te va a decir: Yo te hice para 16 onzas, pero ¡qué bueno que con 8 pudiste! Dios dio 1 talento, esperando que lo multiplicasen a 2; dio 2 talentos, esperando que lo multiplicasen a 4; y le dio a otro 5, esperando que los multiplicase a 10. Y, al que le dio 1 y no lo multiplicó, él fue y se lo quitó y se lo dio al que los multiplicó a 10, porque Dios no es un Dios de hacer las cosas a medias, ni anda recordando lo que hizo en el pasado. Él dijo que no trajéramos a memoria las cosas pasadas, y que él haría cosa nueva.
Lo que Dios te dio ayer, servía para ayer, estaba a tu nivel de ayer, pero él espera que hoy tú estés en un mayor nivel y que entiendas que él puede hacer algo nuevo en tu vida.

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