sábado, 29 de octubre de 2016

Investigación del Halloween

Celtas, romanos, cristianos… muchas culturas han aportado su granito de arena a una fiesta que hunde sus raíces en un pasado remoto y que ha conservado siempre un rasgo fundamental: la fascinación por la muerte.
UNA FIESTA TAN VIEJA COMO LA PROPIA MUERTE
La fiesta de Halloween es una mezcla de tradiciones más o menos antiguas y tiene su propia versión en muchos países. Sin embargo, el Halloween que se ha hecho famoso es el que celebran los norteamericanos. Gracias a las películas de Hollywood ellos han sabido exportar como nadie una festividad cuyas señas de identidad han terminado siendo los disfraces y las calabazas y, claro está, el culto al terror y a la muerte.
En realidad, los primeros en celebrar la fiesta de Halloween fueron los celtas (antiguos habitantes de Gran Bretaña) que hacían su “primitivo Halloween” cada 31 de octubre. Por aquel entonces la fiesta estaba dedicada a un tal Samhain (su dios de los muertos) y era la noche en que los druidas de la tribu se ponían en contacto con los difuntos. Esa noche marcaba el final del año y toda la comunidad lo celebraba por todo lo alto.
Pero con la invasión de los romanos, la cultura celta se mezcló con la de los césares y la religión de los druidas terminó por desaparecer. Sin embargo, la “fiesta de los muertos” no se perdió del todo. Los romanos la fusionaron con sus Fiestas de Pomona, dedicadas a la diosa de la fertilidad, y así el primitivo Halloween de los celtas pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.
Con la expansión del cristianismo por Europa la fiesta se encontró un nuevo rival. Primero el Papa Gregorio III decidió trasladar la “Fiesta de Todos los Santos” al 1º de Noviembre y poco más tarde, en el año 840, Gregorio IV ordenó que celebración fuera universal. Y como fiesta mayor que era requería una “vigilia” para preparar la fiestorra. Precisamente el 31 de octubre, la “noche de los muertos” de los antiguos celtas. Esta vigilia se llamó “All Hallow’s Even” (Vigilia de Todos los Santos) y con el paso del tiempo su importancia fue creciendo y su pronunciación fue cambiando hasta terminar en lo que hoy conocemos como “Halloween”.
Pese al cúmulo de coincidencias y de ritos superpuestos, la fiesta cristiana conservó guiños de la versión ancestral iniciada por los celtas y continuó siendo para siempre la noche de los que tributaban un especial interés por la muerte y el más allá.
HALLOWEEN: NOCHE DE BRUJAS
Cada año se hace más popular la celebración de la “fiesta” de Halloween o noche de brujas. Los niños, con la plena aprobación de sus padres, salen por la noche del 31 de Octubre, vestidos de fantasmas, vampiros, calaveras o demonios, pidiendo dulces casa por casa.
Los supermercados y las jugueterías se caracterizan para esta fecha, adornando sus vitrinas con calabazas, murciélagos y avisos de color negro, naranjo y rojo. Prácticamente casi todas las personas, están abrazando la costumbre de Halloween, con un sentir complaciente y convencidos de que no existe nada oscuro en esta festividad.
Estimado lector, ¿conoce Ud. el verdadero origen de esta “festividad”?
El nombre Halloween es una transliteración derivada de la expresión inglesa “ALL Hallows Eve”, lo que significa “víspera o vigilia de todos los santos”.
Esta festividad deriva de los diabólicos ritos de los sacerdotes celtas llamados Druidas. Los celtas eran tribus expandidas en parte de Europa, y sus creencias religiosas estaban basadas en el politeísmo (varios dioses).
Uno de estas divinidades era Samán, dios de los muertos. Los sacerdotes Druidas, acostumbraban a reunirse cada año para invocar al dios Samán y a miles de espíritus malignos, con el fin de conocer predicciones para el año próximo.
Luego de que los romanos conquistaron los territorios de los Celtas (Escocia, Irlanda, entre otros), por el año 43 a.C., se añadió a la festividad de los Druidas, la invocación de Pomona, diosa romana de los árboles frutales y su celebración era el día 31 de Octubre de cada año.
A esta mezcla de festividades de corte pagano, se le añadieron un sinnúmero de costumbres, tales como el encender fogatas, divertirse con frutas y formar caras con calabazas huecas encendiendo velas en su interior. Esta fecha que también había adquirido la celebración de la llegada del otoño, gradualmente fue tomando un carácter siniestro.
En medio de estas festividades, se invocaban espíritus malignos y se tenía la plena convicción de que fantasmas, duendes y todo clase de demonios, recorrían el sector. Era el tiempo propicio para practicar la adivinación y toda ciencia oculta que en una verdadera mezcla practicaban los antiguos celtas y el paganismo romano.
Halloween era el día en que brujos y adivinos, se reunían en una adoración sistemática del mal, invocando al diablo para obtener poder.
Más tarde, el catolicismo romano adoptó esta tradición pagana y diabólica, disfrazándola bajo el nombre de “Día de todos los santos”, costumbre con un cariz seudocristiano, que hasta el día de hoy se practica bajo la bendición de Roma.
Luego de que esta práctica se había consolidado en toda Europa, inmigrantes Irlandeses la llevaron hasta los Estados Unidos, propagándose así, por toda latino América.
Tristemente debemos reconocer que en Chile, cada año esta costumbre pagana, ha tomado mas fuerza y popularidad en los niños y en los adolescentes, a vista y paciencia de los adultos.
Apenas llega el ocaso del 31 de octubre, cientos de niños salen de sus casas “luciendo” las más grotescas máscaras y disfraces, y van golpeando las puertas de los vecinos para pedir dulces, sin saber por que lo hacen.
Ahora Ud. dirá: ¿Qué tiene de malo que los niños se diviertan con esta fecha?
Debemos considerar que la fecha en sí, surgió de costumbres ocultistas con intensiones y propósitos malignos. Realmente la actividad que realizan los niños esa noche es la parte inocente del Halloween, la parte lamentable es la que ejecutan algunos adultos y adolescentes, quizás guiados por una fuerza maligna.
Según reportes ofrecidos por algunos cuerpos policiales de varios países, “la noche de brujas”, como también se le llama, es el día del año que tiene mayor actividad, ellos tienen que controlar el vandalismo, la violencia y los múltiples incendios que se producen en muchos lugares.
Además de esto, la comunidad debe estar alerta con la delincuencia; los maleantes esperan esa fecha para realizar, no sólo robos, sino también violaciones y asesinatos, sin dejar atrás los múltiples ritos satánicos que efectúan los fanáticos, quienes a veces hasta sacrifican personas y niños esa noche, por ello el Halloween también es conocido como “la noche de Satán”.
Una de las advertencias más frecuentes es la de tener cuidado con los dulces, ya que en muchas ocasiones niños y jóvenes se han intoxicado o han muerto debido al consumo de dulces envenenados.
Analizando un poco lo que relatamos anteriormente, podemos llegar a la conclusión de que está renaciendo la antigua fiesta pagana en donde los Druidas realizaban rituales mágicos y hasta aberrantes para congraciarse con las fuerzas oscuras.
Con una simple mirada a los hechos, nos daremos cuenta de que se repite la historia, esa noche es un caos, donde sólo sufren los inocentes y las personas decentes. La maldad desatada esa noche en algunos lugares, rememora la actitud de los espíritus inmundos cuando visitaban a los vivos para aterrorizarlos.
Parece ser que este antiguo ritual ha tomado mayor fuerza en América, el Halloween a pasado a ser una fiesta infernal que muchos aprovechan para desbordar los bajos instintos que llevan encerrados dentro de si.
Aunque parezca inocente ver a niños y adultos celebrando la festividad, disfrazarse de demonio, diablo, bruja, fantasma, monstruos o duende, de alguna manera los relaciona con ese tributo que se le rinde a esas antiguas fuerzas malignas que, obviamente, todavía agobian al mundo.

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