lunes, 11 de noviembre de 2019

Confía

Marcos 8:1-9 “En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.”

En este pasaje Jesús plantea una pregunta, no de manera directa sino indirecta, sin embargo sus discípulos responden de manera directa, Jesús menciona que tiene compasión de la gente, es la segunda vez que lo hace, la primera vez fue en el relato de la multitud de los 5.000 a los cuales alimentó, en esta oportunidad no quería enviar a esta cantidad de personas hambrientas a sus hogares.

¿Por qué nuevamente el milagro de la multiplicación? ¿Qué nos quiere decir el Señor? Muchas veces creemos que Dios no puede repetir los milagros, que hace las cosas una sola vez en la vida, pero el Señor hace con nosotros como Él quiere, nos bendice cuántas veces quiere porque somos sus hijos, al parecer los discípulos habían olvidado con quién estaban, las circunstancias intentan socavar la fe que el Espíritu Santo ha trabajado contigo desde que estás en el evangelio.
Los discípulos se detienen a preguntar ¿Cómo vamos a hacer? ¿Cómo vamos a alimentar a tanta gente? Se olvidaron que Jesús estaba allí, sus ojos estaban nublados, pero cuando Jesús pregunta ¿Qué tenéis? Descubrió en ellos la capacidad de hacer de algo natural, sobrenatural, según historiadores había un aproximado de 12.000 personas, sumando mujeres y niños, milagros como este no habían ocurrido ¿Crees que tu circunstancia es mayor que Dios? Dios es mayor que cualquier circunstancia.
El Señor se estaba anticipando a lo que iba a hacer ¿Cuántas veces hemos respondido “no” a lo que Dios quiere hacer en nosotros? Por nuestras dudas, conflictos, necesidades que tenemos, creemos que Dios ya no obrará, esta multitud se encontró con un Jesús que no quería sólo enseñar sus escrituras, un Jesús interesado solamente en su vida espiritual, sino que le dijo a ellos tal y como nos dice hoy: Yo soy tu sustentador, soy tu proveedor y aunque creas que lo que tienes en las manos es poco, en mis manos es mucho.
La pregunta es ¿Qué tienes? Tú sabes la cantidad de veces que Dios ha intervenido en tu favor y eso es una fe que nada ni nadie puede quebrantar, es una experiencia entre tú y Dios, es tu experiencia con Él a pesar de la tempestad, Moisés estaba parado frente al mar, no sabía que hacer, clamó y el Señor responde ¿Qué tienes en la mano? En seguida recordó todo lo que había hecho a través de la vara y tocó las aguas, hoy es tu día para tocar las aguas, es necesario que las aguas que te impiden avanzar sean tocadas y puedas decir: Sepárense en el nombre de Jesús.

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