jueves, 24 de septiembre de 2015

Sanación


Sanación emocional


1. Pasa tiempo en oración y pídele al Señor que te muestre si hay heridas emocionales sin resolver que estén causando problemas a tu salud. Si el Señor trae a tu mente a alguien que te ha lastimado, pide al Espíritu Santo que te devuelva la plenitud de tus emociones reprimidas, de modo que puedas ser liberado.


2. Después de que hayas identificado un acontecimiento doloroso que necesita ser sanado, trata de separar esa situación de cualquier otra cosa que te haya ocurrido. Por ejemplo, en lugar de tratar muchos años de abuso emocional a la vez, intenta aislar una experiencia y sigue trabajando en ese problema hasta que sea resuelto.


3. Comienza este ejercicio con mucha oración y meditación. Encuentra un lugar donde puedas estar a solas con Dios. Asegúrate de tener suficientes pañuelos y los materiales necesarios para escribir.


4. Visualiza en tu mente a la persona que te hirió. Imagínate que esta persona puede escuchar todo lo que le vas a decir. Si la persona ha fallecido, imagínatela en el cielo de pie al lado de Jesús.


5. Comienza escribiendo la carta con estas palabras: ¡Estoy enojado porque me heriste! Dí a esa persona todas las formas en que te hirió con sus acciones descuidadas e irrespetuosas. Continúa escribiendo las siguientes palabras: Estoy enojado. Escríbelas una y otra vez. Expresa todo tu enojo en el papel. No te preocupes por la ortografía o la gramática. Simplemente expresa todo lo que necesita ser dicho.


6. Después de expresar todo tu enojo, continúa con los temores que hayas experimentado. ¿Cómo afectó tu vida esta persona? Describe cómo las consecuencias del comportamiento descuidado de esa persona han influido en tus relaciones hasta el presente.


7. Después de que hayas expresado los temores o los sentimientos de culpabilidad, presta atención a tu tristeza. Dí a esa persona lo que querías que hubiese ocurrido pero que no sucedió. Si le estás escribiendo a tu papá, díle: Estoy triste porque quería que tuviéramos una mejor relación. Quería que me trataras como un hijo/a amado/a. Quería tu amor y tu apoyo.


8. Concluye tu carta con cualquier otra cosa que quisieras decir a esa persona, y a continuación comienza una nueva carta visualizando a la persona que te hirió en un estado de sanación total. Imagínatela en el cielo de pie al lado de Jesús. Imagina a esa persona llena del amor de Dios y, debido a que está llena del amor divino, permítele que te ofrezca disculpas.


9. Comienza tu carta de perdón diciendo: Siento haberte herido. Tú no merecías haber sido tratado así. Lo siento. Por favor, perdóname. Luego escribe todas las palabras amorosas que necesitas escuchar.


10. Concluye tu carta de perdón con una oración. Deposita a la persona que te hirió en las manos del Señor, y pídele que te limpie de toda negatividad que hayas adquirido al aceptar el abuso de esa persona. Entrega a esta persona al Señor, y si fuere apropiado, pide a Jesús que rompa toda atadura perjudicial del alma.


11. Permítele a Jesús hablarte a través de una carta final. Acepta el amor de Dios y su perdón. Permite que el amor y el perdón del Señor fluyan en tu corazón y lo limpien de todas las maldiciones, resentimiento y negatividad.


12. Pídele al Señor que te muestre si hay otra cosa de la que necesitas ser liberado. Déjate caer en los brazos del Señor y sé libre para siempre; libre para ser el hijo de Dios que el Señor quería que tú fueras desde un principio.

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