viernes, 26 de abril de 2013

Mamá


Querida Mamá:

No sé si lo sabías pero estás cubierta de belleza sin igual y de sensibilidad exquisita. La palabra que mejor te describe es amor incondicional, entrega desmedida y desinteresada. No hay flor más hermosa ni perfumada que tú. Eres la estrella brillante que me ilumina aún cuando el cielo esté muy oscuro. 

Eres como el sol que calienta las mañanas y envuelves tiernamente como la brisa del viento. Eres como la ola serena que envuelve con su sinfonía particular. No hay joya en el mundo que pueda compararse con el precio elevado que tienes tú. Y la belleza que esconden tus manos no hay con qué comparar porque entregas sin reservas.

Madre, eres como un puerto seguro donde siempre puedo acudir y refugiarme tras un largo viaje o una gran tormenta. La palabra delicadeza mucho tiene que ver con tu esencia. Eres frágil, pero a la vez demasiado fuerte. Eres algodón y roca; dulce como la miel y admirable cargada de talentos.

Mamita, tú eres la llave que siempre abre mis puertas. Quien siempre me abrazará cuando sienta que no puedo más y quien dirá las palabras necesarias para apoyarme y recordarme que todo va a estar bien.

Si pudiera escoger los tesoros del mundo y ponerlos ante ti, de seguro desvanecerían ante tu gracia, dulzura y tenacidad. Madre, tú eres el poema más bello que brota siempre en los versos de mi alma
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CARTA DE AMOR PARA MAMÁ

Querida Mamá:

No sé si lo sabías pero estás cubierta de belleza sin igual y de sensibilidad exquisita.  La palabra que mejor te describe es amor incondicional, entrega desmedida y desinteresada.  No hay flor más hermosa ni perfumada que tú.  Eres la estrella brillante que me ilumina aún cuando el cielo esté muy oscuro. 

Eres como el sol que calienta las mañanas y envuelves tiernamente como la brisa del viento.  Eres como la ola serena que envuelve con su sinfonía particular.  No hay joya en el mundo que pueda compararse con el precio elevado que tienes tú.  Y la belleza que esconden tus manos no hay con qué comparar porque entregas sin reservas.

Madre, eres como un puerto seguro donde siempre puedo acudir y refugiarme tras un largo viaje o una gran tormenta.  La palabra delicadeza mucho tiene que ver con tu esencia.  Eres frágil, pero a la vez demasiado fuerte.  Eres algodón y roca; dulce como la miel y admirable cargada de talentos.

Mamita, tú eres la llave que siempre abre mis puertas.  Quien siempre me abrazará cuando sienta que no puedo más y quien dirá las palabras necesarias para apoyarme y recordarme que todo va a estar bien.

Si pudiera escoger los tesoros del mundo y ponerlos ante ti, de seguro desvanecerían ante tu gracia, dulzura y tenacidad.  Madre, tú eres el poema más bello que brota siempre en los versos de mi alma.

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